El Contratiempo de la moda: Estereotipos.

Camila Cabrera y Marco Sánchez 2 DP
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Desde el infante más diminuto, hasta el profesional más experimentado: Todos vivimos en la moda. Costumbres, usos, prendas y hasta deformaciones corporales, todo con el fin de ser parte de una sociedad estereotipada donde nuestro objetivo primordial es no ser excluidos.
Comenzando por los más pequeños asentamientos humanos, hasta nuestro colegio, la moda ha sido una herencia conjunta de ideologías que nace, despega sin freno, y en poco tiempo desaparece, hasta quedar sumida en el olvido cultural. ¡La moda pega hasta en la estadística matemática! Definitivamente, nuestra vida ha sido manipulada, hecha y deshecha por la

famosa moda; y lo más probable es que lo siga siendo hasta el final de esta, pero ¿puede llegar a afectarnos como sociedad?

La moda no llega a ser más que un estereotipo, una manera perspicaz de exclusión. Es dantesco mirar alrededor y notar que todos lucimos iguales. Los mismos tonos, la misma prenda, el mismo dialecto e incluso la misma ignorancia. Muchas veces nos limitamos, perdiendo nuestra individualidad y valores, para actuar desenfrenadamente, en pro de la moda capitalista. Somos presos de las expectativas sociales.

Las apariencias no son lo de menos, pues son la procedencia de un conjunto de omisiones. Es inservible alcanzar las expectativas de una imagen física, si las conductas no concuerdan con esta. Es típico escuchar el “eso es moda vieja” o “esa palabra ya no se usa”. Hemos pasado a ser títeres de lo que nuestra misma sociedad estipula, juzga y determina. ¿Tenemos la potestad para hacerlo?

Ilustración: Ariel Tirado. 2 DP
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